lunes, 22 de junio de 2009

28a Bienal de Sao Paulo (En Chile)

“ACADEMIABIERTA”

 Esta última versión de la célebre Bienal de Sao Paulo, ha sido sobre todo y por decir lo menos, “especial”, desde el inicio en su ciudad natal hasta el aterrizaje en nuestra Capital.

Está demás decir que más allá de toda polémica curatorial (a cargo de Ivo Mesquita y Ana Paula Cohen), marcada por la “exclusiva” convocatoria, (este año fueron 41 los artistas invitados a participar, bastante más, por cierto, de lo que se había dicho en un inicio, un mito urbano, acogiéndose a la propuesta de Mesquita), hablaba de una Bienal sin obras, ni artistas, sólo muros, salas de artes sin ser “habitadas”, intervenidas, por estos trabajadores de lo estético; en fin, demasiado contemporáneo y moderno para mí.

Pues bien no fue así; se invitaron a destacados artistas, los mínimos posibles para participar en Sao Paulo, por lo que, los que llegaron a nuestro Museo de Arte Contemporáneo en Quinta Normal, son aún menos, solo cinco, más un extracto de “Vídeo Lounge”, y es acá cuando vuelve a mi cabeza esa frase que se usa tanto, pero muchas veces no muy bien, “menos es más”… O “mejor”, diría yo, en este caso.

 Me hace sentido que una Bienal potencie obras más que artistas, “los más destacados del año”, aunque esto genere entre ellos mismos, polémicas, movimientos, ocupaciones de espacios públicos a modo de manifestación artística (destacadas y necesarias, por cierto). En cuanto a esto, el edificio de Sao Paulo se lleno de intervenciones de todo tipo, y ver q en nuestro país se este generando algo similar es conmovedor, ver como jovenes creadores intervienen los espacios públicos institucionalizados como nuestro Museo es maravilloso. Estos lugares, al menos en nuestro país, no son visitados con demasiada  frecuencia; falta mayor difusión, motivación o “acción”  para que TODOS participemos de este, “nuestro” espacio,visitemos las muestras y veamos como jóvenes se toman el frontis del Museo y trabajan sin ego aparente y casi sin autoría, en un panel – de 3 x 6 mts.- que es intervenido con obras, sobre obras y sobre más obras.

Cada uno de los convocados realiza una pintura sobre el trabajo del artista anterior.

Además de este gran panel, hay proyección de video arte y animación,  Arte Sonoro, y música experimental hecha por jóvenes artistas –y otros no tanto-, planteando nuevas formas de expresar visualidad. Todo esto le da vida al espacio, nos invita a habitar la institución, hacernos cargo de ella, a vivirla, olerla y escucharla, sin mirarla con ese sobre respeto autoritario que las instituciones suelen tener en Chile; además nos invita a hacerlo desde el “Arte Contemporáneo”, así tal cual, así como se llama nuestro Museo en Quinta Normal.

Luego de evidenciar como el arte joven se toma el frontis, entramos, y a diferencia del año pasado, no vemos el hall y las salas del primer piso impregnadas de Contemporaneidad, ahora ésta “celebre” muestra sólo se encuentra en el segundo piso.

Subo expectante, el año anterior salí y volví a entrar un par de veces, la muestra me dejó pensando muchas cosas y necesité encontrar respuestas ahí mismo; no quería verme influenciada por mi anterior experiencia, pero era inevitable olvidar el impacto que causo en mí aquella curatoría.

Una Bienal bastante más austera visualmente, es la primera impresión que me dio; pero al comenzar el recorrido fui encontrando en la sutileza, la elegancia y pulcritud de cada uno de los montajes un universo paralelo, olvide la 27ª Bienal y disfrute sin prejuicios ni recuerdos lo que ésta tiene para ofrecernos, grandes artistas, con obras de calidad no solo desde el punto de vista plástico, si no que también teórico y vivencial.         

Partí el recorrido con la impecable obra de Vibeke Tandberg, un homenaje al libro de Albert Camus “El extranjero”, alfabéticamente ordenadas todas y cada una de las palabras que componen la historia, pegadas individualmente sobre un papel como soporte, y enmarcadas en madera, sencillo y muy pulcro. Una obra musical, que evoca un solemne movimiento, un trabajo bello, limpio, inteligente y poco pretencioso, un diccionario “extranjero” directo al muro.

Continuando con el recorrido nos encontramos con la recolección de piedras chilenas hecha por Joao Modé, un montaje literalmente terrenal, las piedras desplazadas en el suelo, haciendo pequeños recorridos y formas; las ventanas están abiertas y es parte de la propuesta del artista para esta exposición. Imagino que la idea es que la obra se vea intervenida por el recién pasado otoño Santiaguino, permitiendo que entren las hojas que no quieren perderse esta obra.

En la sala continua, nos encontramos con un vídeo del mismo artista, muy sutil, que te permite cerrar el círculo y entender de alguna manera, el concepto de la obra. Al ver los cortos vídeos pensé que tal vez debería haberlos visto primero, seguramente lo hubiera entendido mejor.

Acá es cuando bajo la primera mirada, el orden de los factores sí altera el producto.

Junto a ésta, nos encontramos con otra sala dedicada 100% al Vídeo Arte “Vídeo Lounge”, curatoría realizada por el Brasilero Wagner Morales.

Esta pequeña selección muestra una serie de vídeos históricos presentados en Sao Paulo. Vale la pena sentarse y verlos todos. Bien musicalizados, graciosos, impactantes, efectistas son algunos de los adjetivos que destaco en ésta instancia expositiva. De todos destacaré dos que fueron los que más me gustaron de principio a fin, por supuesto la serie de vídeos de Juan Downey, Lotty Rosenfeld y el documental de Charles Bronson realizado por Carlos Flores. Dentro de esto, está también el registro de la performance/happening de Carlos Leppe; sin duda sentarse y verlo es un gusto histórico que estando ahí no se puede perder.

Lo bueno, es que como no va mucha gente, no hay fila, por lo que los dos audífonos que hay funcionan perfecto.

El otro vídeo que me pareció destacable, fue el de Arni y Kinski, en donde la mismísima Bjork canta una surrealista búsqueda acuática, todo lo que diga es poco o raro, sólo los invito a sentarse, ver y escuchar.

Continuando el recorrido de la Bienal, que el Museo de Arte Contemporáneo curó para nosotros, entramos al mundo o al día de Sophie Calle, una francesa que nos invita a vivir junto con ella la experiencia que su madre le impuso, ser seguida y fotografiada por un detective. Acá encontramos un texto, o más bien un cuento que narra ese histórico día y las fotos tomadas por el no muy experto en el área “detective”, es un montaje que a pesar de estar sobre muros negros me pareció delicado, un aire fresco en el recorrido, si bien la obra no logra imponerse realmente, funciona y sin saber mucho por que, es una de las que más me gusto, seguramente por mi adoración a la fotografía. Buenas o malas la amo y fotografía con cuento, son mi absoluta debilidad.

Junto a Sophie, en la Sala “del lado” vemos primero, un vídeo del español Javier Peñafiel, vídeo que me pareció muy atractivo visualmente, pero que no me hizo quedar pegada mirándolo, hasta que continué viendo su trabajo y me encuentro con unos plintos, sobre ellos, unas agendas de “caducidad de los tiempos drásticos”, en la que habla de temas tan contingentes como los caprichos institucionales y el melodrama sentimental, además de dividir los días en “Días similares”, “Días propios”, “Días impropios”, “Días comunes” y “Días plurales”; GE – NIAL, bien hecha, bonita y lo mejor de todo, te la puedes llevar a tu casa, al menos cuando yo pasé por ahí habían varias a modo de souvenir (espero!, no me gustaría haber cometido un hurto). Después de estar en esta sala, te quedas con la sensación de haber visto y leído lo que tanta falta le hace al arte, ser directos y “menos serios”, un poco de humor, de reírse de sí mismo y del medio que rodea a este cruel mundillo.

Para rematar esta especial curatoría, nos encontramos con el único chileno en esta Bienal, nuestro Carlos Navarrete, que además de hacer unas impecables vitrinas, entretenidas, graciosas, casi conmovedoras, nos abre su corazón, su mundo, su recorrido como artista en esta muestra llamada “Fragmentos de un archivo”, con ese nombre lo dice todo. ¡Gracias Carlos por este regalo! Solo hay que ir, verla y gozarla; todo lo que pueda decir es poco, fome o sin sentido.

Así termina el recorrido por nuestro Museo de Arte Contemporáneo en Quinta Normal, los invito a visitarlo, a experimentar con los artistas que se están tomando el frontis y a entrar a las Salas, vivir y sentir como el arte contemporáneo se apodera de nuestros espacios y nos permite intentar comprenderlo y con seguridad vivirlo en primera persona.

No se queden abajo de este tren, vivamos el arte visitando las muestras, compartiendo con los artistas, experimentando junto a ellos y al resto de nosotros, los humanos comunes, esta experiencia que la 28ª Bienal de Sao Paulo nos regala en Chile.

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