martes, 14 de abril de 2009

Calle Adentro.


Hace un tiempo que no me sentaba a escribir sobre Artes Visuales: los proyectos paralelos al ya denominado “mundillo del arte” me han comido la cabeza y el tiempo. Así también he visto mi vida social y de apreciación disminuida muy cerca del menos cero; sin embargo mantengo mi inquietud por este “universo” tangible. Es inevitable.

 El otro día iba en mi auto, cuando en una intersección, menos mal que con poca afluencia vehicular, veo a Sebastian Maquieira. Estaba terminando la jornada de clausura de su muestra en galería Moto, último día, última oportunidad de ver su obra en esa Sala. Tema aparte, me hace ver con nostalgia aquella época en que uno añoraba estos espacios, la creación de nuevos circuitos, etc. Hoy están, son buenos, funcionan y lo más importante de todo, son transversales.

 Si bien Sebastian es un joven y talentoso artista, lo que hace que suene normal que esté en este lugar “under” pero establecido, es a la vez un artista que quiera o no pertenece al otro circuito, al de las galerías del barrio alto, donde sin duda su obra pega, él y su background también lo hacen y, lo mejor de todo, sabe aprovecharlo. Dudo que un artista no quiera vivir de su trabajo, pagar sus cuentas, sus telas y materiales, sin contar con el siempre bien apreciado techo.

 Después de los saludos de rigor, esos calentitos que me recuerdan los veranos en Algarrobo, cuando éramos todos chicos, muy chicos y jugábamos Ataque, juego que por cierto nunca entendí, si alguien con paciencia se anima a hacérmelo entender, estaré encantada.

 Entro a la galería, veo detalles que hacen obras, y la primera sensación tiene que ver con la capacidad del artista de saber donde está exponiendo. Me hace sentido la instalación “Finanzas”, tres obras casi cuadradas instaladas en el piso sobre unas maderitas y apoyadas en el muro. Me recuerdan el rock and roll de los Rolling Stones, parece ser una cita gráfica, retorcida, mutada, ya no es una boca, con la lengua húmeda de los grandes del rock, estas son mandíbulas, figuras y veladuras haciendo obras. Notas musicales, escalas, partituras, hélices, número y letras; son ahora protagonistas y responsables del trabajo final.

 

Formas que forman obras.

Pintura versus dibujo.

 Ver una joven y buena pintura en bastidor es algo que hasta hace un tiempo era casi imposible de imaginar en nuestro país. Estaba totalmente lejos de las “nuevas tendencias”, lejos de la actual “avanzada”; pero Seba lo hace y lo hace bien, da gusto ver esas pinturas que tal vez al mirarlas de lejos no parecen tener un gran impacto, pero que al acercarse te pegan los detalles que la hacen obra, no son solo decorativas y eso cada una de sus pinturas lo dicen a gritos.

 En la Sala contigua y como para cerrar la bocota un rato, entramos al universo del papel, dibujos, socios de las pinturas que actuaron como espacio introductorio de éste, al menos para mí, nuevo universo de Seba Maquieira. Pocas veces me pasa que entro a una Sala y tengo que volver a hacerlo, volver a entrar y recorrer con placer el mismo espacio nuevamente, si pocas veces me pasa eso, menos son las que cada vez que vuelvo a entrar me sorprendo nuevamente, veo cosas que no había visto, como repetirse una buena peli y que al terminar te gusta un poco más que la vez anterior, como me paso con la primera temporada de Lost, que si bien sigo siendo seudo adicta ya no me provoca lo que me provocó la primera vez que la vi.

 La consecuencia pictórica en el trabajo de Sebastián hace que al ver su obra hoy, sea como ver una cadena de acontecimientos sucesivos, parte de un proceso largo, de vida, que personalmente espero seguir disfrutando.