domingo, 28 de junio de 2009

ANIMAL


Después de hablar tanto de las galerias de Alonso de Córdova, decidí ir y ver que está pasando por esos lados. Emprendí rumbo, esperanzada de taparme la boca encontrándome con un mar de buenas exhibiciones, pero la verdad, nada me sorprendió demasiado artísticamente hablando. Claro que desde el punto de vista logístico sí me sorprendió lo caro que es estacionar y la cantidad de tiendas exclusivas que se están comiendo a los cada vez más escasos espacios dedicados a la exhibición de obras. Volviendo a esto, al estar ahí sentí que era lo mismo que había visto hace algunos meses atrás, obras para nada de mi agrado en bonitos y delicados montajes, más de lo mismo.

 Eso, hasta que entramos a la única galería que se escapa de las vecinas, Tomás Andreu y su feroz Animal es por lejos un lugar que ofrece todo lo que uno quisiera ver, espacios grandes, acogedores, bien calefaccionados y lo más importantes con buenas muestras, no solo en lo visual sino que también en lo teórico y lo propositivo.

En el primer piso nos encontramos con un dúo que nos invita desde el lugar de la belleza del arte a entrar al oscuro mundo de la violencia contra la mujer. En “Morir Matando”, Alejandro Moreno y Manuela Viera Gallo desplazan este universo hostil con muy bien expuestas fotografías, vídeos e intalaciones. Generalmente, y como una opinión personal, el arte relacionado a la automutilación nunca ha sido de mi agrado y Moreno lo hace, sútil, pero ahí está, incomodando mi mirada con un pequeño vídeo donde (creo) él mismo se cose los dedos, así tal cual, aguja e hilo, freak!. Él también desplaza una cama con un texto escrito; en el se lee lo que un segundo vídeo contiene, la entrevista de una mujer expuesta al abuso de la violencia. Viera Gallo por su parte instala como si fueran móviles, platos, tazas, loza o vajilla en general, amarradas entre sí con cuerdas, las mismas con que ataron  a la mujer de las fotografías, simulando ser una victima más. Lamentablemente no le creí, y toda la fortaleza de la obra se cae en una buena foto con mal contenido, la chica era linda y las cuerdas blancas, demasiado lindo e impecable para mí.

Salimos de este intento por representar violencia y llegamos a “Pride” la exposición de fotos de Cecilia Avendaño. Siento que el trabajo de ella no es fácil, por que no es lindo, no es complaciente; al contrario, con una excelente técnica fotográfica y un muy buen manejo del digital, vemos extraños personajes tatuados, pero es más que eso, están intervenidos por la mano de la artista. Ella les quitó total humanidad a sus modelos, podría ser cualquiera, pero no, no son nadie, son solo personajes que viven ahí encerrados tras el vidrio y entre un sutil marco negro. Me gustó mucho, mucho más que, aunque suene redundante, en foto, en prensa o en la web; es una obra limpia, sencilla y muy, pero muy evolucionada. La última vez que vi un trabajo de la joven Cecilia era muy distinto, iba a algún lugar, pero aún no sabia a donde. Ojalá ahora que llegó, no se pierda y sepa continuar por el buen camino. Da gusto ver a jóvenes talentos haciéndose cargo de su obra y de su mirada, por que finalmente lo que más veo acá es mirada y proposición. No salí y la olvidé: eso es bastante en la moderna sociedad en que vivimos, más si Animal tenía mucho más que entregarnos.

Así, y siendo consecuente al recorrido, nos encontramos con “Trofeo” de Pilar García – Huidobro, que con 450.000 bolitas desplazadas en la terraza contigua a Sala Cero, nos regalan brillo, contención y a mi personalmente una contenida ansiedad por tirarme y sentir el frío de estás esferas, que en su conjunta belleza y quietud sirven de respiro para lo que seguiremos viendo.

En la azotea de esta Animal nos encontramos con la joven, refrescante, divertida e irónica exhibición de Ignacio Kenfa Wong, Fabiola Alarcón, Sebastián Salfate, Enrique Flores, más el artista invitado José Tomás Bastidas, un quinteto que nos presenta su “Galería Bicentenario” (con tipografía de la Garra Blanca, buenísimo!), un trabajo que solo el contexto de la galería la hace pertenecer al mundo del Arte. Se ríen de ellos, de sus colegas, de los galeristas, del chileno futbolero, fan y televito; la representación de dos medias aguas construidas por ellos mismos con precarios elementos; nos hace entrar en el mundo del espectador de tv chatarra y del creador de la tv chatarra a través de tv. 8, dos espacios que se conjugan perfecto, un respiro que hace falta en el seriote Arte local. No se si es bueno o malo, y creo que en este caso da lo mismo. Eso lo sabremos cuando veamos el siguiente paso de estos jóvenes creadores que juegan con buenas cartas para convertirse en artistas. Ahora tienen que saber aprovechar el mazo y comprender que para sobrevivir a este mundillo, estrategia SI se necesita. Van por buen camino, da gusto ver un humor bien elaborado en el contexto en que se encuentra.

Sigan jugando!

Así pues terminamos este viaje por el Arte en el barrio de los galerístas. Vayan, visiten, jueguen y toquen mientras se pueda, que el Arte está ahí para gozarlo.

lunes, 22 de junio de 2009

28a Bienal de Sao Paulo (En Chile)

“ACADEMIABIERTA”

 Esta última versión de la célebre Bienal de Sao Paulo, ha sido sobre todo y por decir lo menos, “especial”, desde el inicio en su ciudad natal hasta el aterrizaje en nuestra Capital.

Está demás decir que más allá de toda polémica curatorial (a cargo de Ivo Mesquita y Ana Paula Cohen), marcada por la “exclusiva” convocatoria, (este año fueron 41 los artistas invitados a participar, bastante más, por cierto, de lo que se había dicho en un inicio, un mito urbano, acogiéndose a la propuesta de Mesquita), hablaba de una Bienal sin obras, ni artistas, sólo muros, salas de artes sin ser “habitadas”, intervenidas, por estos trabajadores de lo estético; en fin, demasiado contemporáneo y moderno para mí.

Pues bien no fue así; se invitaron a destacados artistas, los mínimos posibles para participar en Sao Paulo, por lo que, los que llegaron a nuestro Museo de Arte Contemporáneo en Quinta Normal, son aún menos, solo cinco, más un extracto de “Vídeo Lounge”, y es acá cuando vuelve a mi cabeza esa frase que se usa tanto, pero muchas veces no muy bien, “menos es más”… O “mejor”, diría yo, en este caso.

 Me hace sentido que una Bienal potencie obras más que artistas, “los más destacados del año”, aunque esto genere entre ellos mismos, polémicas, movimientos, ocupaciones de espacios públicos a modo de manifestación artística (destacadas y necesarias, por cierto). En cuanto a esto, el edificio de Sao Paulo se lleno de intervenciones de todo tipo, y ver q en nuestro país se este generando algo similar es conmovedor, ver como jovenes creadores intervienen los espacios públicos institucionalizados como nuestro Museo es maravilloso. Estos lugares, al menos en nuestro país, no son visitados con demasiada  frecuencia; falta mayor difusión, motivación o “acción”  para que TODOS participemos de este, “nuestro” espacio,visitemos las muestras y veamos como jóvenes se toman el frontis del Museo y trabajan sin ego aparente y casi sin autoría, en un panel – de 3 x 6 mts.- que es intervenido con obras, sobre obras y sobre más obras.

Cada uno de los convocados realiza una pintura sobre el trabajo del artista anterior.

Además de este gran panel, hay proyección de video arte y animación,  Arte Sonoro, y música experimental hecha por jóvenes artistas –y otros no tanto-, planteando nuevas formas de expresar visualidad. Todo esto le da vida al espacio, nos invita a habitar la institución, hacernos cargo de ella, a vivirla, olerla y escucharla, sin mirarla con ese sobre respeto autoritario que las instituciones suelen tener en Chile; además nos invita a hacerlo desde el “Arte Contemporáneo”, así tal cual, así como se llama nuestro Museo en Quinta Normal.

Luego de evidenciar como el arte joven se toma el frontis, entramos, y a diferencia del año pasado, no vemos el hall y las salas del primer piso impregnadas de Contemporaneidad, ahora ésta “celebre” muestra sólo se encuentra en el segundo piso.

Subo expectante, el año anterior salí y volví a entrar un par de veces, la muestra me dejó pensando muchas cosas y necesité encontrar respuestas ahí mismo; no quería verme influenciada por mi anterior experiencia, pero era inevitable olvidar el impacto que causo en mí aquella curatoría.

Una Bienal bastante más austera visualmente, es la primera impresión que me dio; pero al comenzar el recorrido fui encontrando en la sutileza, la elegancia y pulcritud de cada uno de los montajes un universo paralelo, olvide la 27ª Bienal y disfrute sin prejuicios ni recuerdos lo que ésta tiene para ofrecernos, grandes artistas, con obras de calidad no solo desde el punto de vista plástico, si no que también teórico y vivencial.         

Partí el recorrido con la impecable obra de Vibeke Tandberg, un homenaje al libro de Albert Camus “El extranjero”, alfabéticamente ordenadas todas y cada una de las palabras que componen la historia, pegadas individualmente sobre un papel como soporte, y enmarcadas en madera, sencillo y muy pulcro. Una obra musical, que evoca un solemne movimiento, un trabajo bello, limpio, inteligente y poco pretencioso, un diccionario “extranjero” directo al muro.

Continuando con el recorrido nos encontramos con la recolección de piedras chilenas hecha por Joao Modé, un montaje literalmente terrenal, las piedras desplazadas en el suelo, haciendo pequeños recorridos y formas; las ventanas están abiertas y es parte de la propuesta del artista para esta exposición. Imagino que la idea es que la obra se vea intervenida por el recién pasado otoño Santiaguino, permitiendo que entren las hojas que no quieren perderse esta obra.

En la sala continua, nos encontramos con un vídeo del mismo artista, muy sutil, que te permite cerrar el círculo y entender de alguna manera, el concepto de la obra. Al ver los cortos vídeos pensé que tal vez debería haberlos visto primero, seguramente lo hubiera entendido mejor.

Acá es cuando bajo la primera mirada, el orden de los factores sí altera el producto.

Junto a ésta, nos encontramos con otra sala dedicada 100% al Vídeo Arte “Vídeo Lounge”, curatoría realizada por el Brasilero Wagner Morales.

Esta pequeña selección muestra una serie de vídeos históricos presentados en Sao Paulo. Vale la pena sentarse y verlos todos. Bien musicalizados, graciosos, impactantes, efectistas son algunos de los adjetivos que destaco en ésta instancia expositiva. De todos destacaré dos que fueron los que más me gustaron de principio a fin, por supuesto la serie de vídeos de Juan Downey, Lotty Rosenfeld y el documental de Charles Bronson realizado por Carlos Flores. Dentro de esto, está también el registro de la performance/happening de Carlos Leppe; sin duda sentarse y verlo es un gusto histórico que estando ahí no se puede perder.

Lo bueno, es que como no va mucha gente, no hay fila, por lo que los dos audífonos que hay funcionan perfecto.

El otro vídeo que me pareció destacable, fue el de Arni y Kinski, en donde la mismísima Bjork canta una surrealista búsqueda acuática, todo lo que diga es poco o raro, sólo los invito a sentarse, ver y escuchar.

Continuando el recorrido de la Bienal, que el Museo de Arte Contemporáneo curó para nosotros, entramos al mundo o al día de Sophie Calle, una francesa que nos invita a vivir junto con ella la experiencia que su madre le impuso, ser seguida y fotografiada por un detective. Acá encontramos un texto, o más bien un cuento que narra ese histórico día y las fotos tomadas por el no muy experto en el área “detective”, es un montaje que a pesar de estar sobre muros negros me pareció delicado, un aire fresco en el recorrido, si bien la obra no logra imponerse realmente, funciona y sin saber mucho por que, es una de las que más me gusto, seguramente por mi adoración a la fotografía. Buenas o malas la amo y fotografía con cuento, son mi absoluta debilidad.

Junto a Sophie, en la Sala “del lado” vemos primero, un vídeo del español Javier Peñafiel, vídeo que me pareció muy atractivo visualmente, pero que no me hizo quedar pegada mirándolo, hasta que continué viendo su trabajo y me encuentro con unos plintos, sobre ellos, unas agendas de “caducidad de los tiempos drásticos”, en la que habla de temas tan contingentes como los caprichos institucionales y el melodrama sentimental, además de dividir los días en “Días similares”, “Días propios”, “Días impropios”, “Días comunes” y “Días plurales”; GE – NIAL, bien hecha, bonita y lo mejor de todo, te la puedes llevar a tu casa, al menos cuando yo pasé por ahí habían varias a modo de souvenir (espero!, no me gustaría haber cometido un hurto). Después de estar en esta sala, te quedas con la sensación de haber visto y leído lo que tanta falta le hace al arte, ser directos y “menos serios”, un poco de humor, de reírse de sí mismo y del medio que rodea a este cruel mundillo.

Para rematar esta especial curatoría, nos encontramos con el único chileno en esta Bienal, nuestro Carlos Navarrete, que además de hacer unas impecables vitrinas, entretenidas, graciosas, casi conmovedoras, nos abre su corazón, su mundo, su recorrido como artista en esta muestra llamada “Fragmentos de un archivo”, con ese nombre lo dice todo. ¡Gracias Carlos por este regalo! Solo hay que ir, verla y gozarla; todo lo que pueda decir es poco, fome o sin sentido.

Así termina el recorrido por nuestro Museo de Arte Contemporáneo en Quinta Normal, los invito a visitarlo, a experimentar con los artistas que se están tomando el frontis y a entrar a las Salas, vivir y sentir como el arte contemporáneo se apodera de nuestros espacios y nos permite intentar comprenderlo y con seguridad vivirlo en primera persona.

No se queden abajo de este tren, vivamos el arte visitando las muestras, compartiendo con los artistas, experimentando junto a ellos y al resto de nosotros, los humanos comunes, esta experiencia que la 28ª Bienal de Sao Paulo nos regala en Chile.

miércoles, 6 de mayo de 2009

COHORTES 2002-2007


Llevo muchos días pensando en como escribir este texto, sin escribir lo mismo que la docena de comentarios que ya se han publicado de ésta muestra, nada menor por cierto, en fin, me parece muy poco atractivo para mí y para los que leen esta columna escribir descriptivamente algo que seguramente ya leyeron o vieron personalmente (espero). 

Esta exposición se justifica desde varios lugares pero finalmente es solo uno el que verdaderamente la valida; la buena elección de jovenes futuros “artistas” que entraron a estudiar Bellas Artes a la Universidad de Chile, espacio académico que funciona de la mano con nuestro Museo de Arte Contemporáneo, digo nuestro, por que aunque sea de la Chile creo que todos los que podemos ir y visitar muestras muchas veces mejores que ésta,  somos un poco dueños, un poco responsables de un espacio de Arte Contemporáneo en nuestra cápital; cada día más llena de nuevos espacios de Arte joven, por lo mismo uno institucionalizado, al menos, marcará la pauta o limitará lo que ultimamente he oido cuestionar con frecuencia, qué hace que una obra contemporánea sea o no sea obra de Arte (shit, cómo se sabe, como sabe mi abuela o el jardinero de mi mamá?), ahí es donde los espacios entran en juego y son protagonistas, creo yo, ahí es donde se valida al artista, a su obra y la contextualiza dentro de un marco. Por más que sea un muestra de arte joven, es de jovenes que pudieron entrar al Mac además de a galerias “institucionalizadas” o no.

Es una exposición, y como no quiero hacer un texto descriptivo, solo mencionaré lo que más llamo mi atención, de extremos y muy pocas medias tintas, a Joaquín Ortuzar, seguramente por mi carente vida social este último tiempo, no lo conocía para nada, de hecho de él solo conozco “Estatus quo”, que más allá del nombre, no muy de mi agrado, es un trabajo bello, limpio, imponente, que permite distintas miradas y hace que lo que haya  a su alrededor salga bastante perjudicado, en este caso una mancha en el suelo, que menos mal se perjudicó sola y no fue éste femenino trabajo de Joaquin, el responsable. Una silla queriendo despegar del piso y miles de letras de madera rojas, pequeñas, pareciendo ser únicas, que sí pudieron despegar.

Otro trabajo que me gustó mucho fue el de Rosario Carmona, además del nombre que está vez si me mató “aburrimiento profundo”, la obra es simple, limpia, al parecer este último tiempo me importa mucho la limpieza; creativa, está compuesta por pedazos de animales de plásticos, de esos con que juegan los niños y no tan niños, pegados en el muro haciendo una fauna artificial en 2D. Estas dos obras son las que más destaco en cuanto a la relación piezas, montaje, resultado final.

Por su puesto el impecable pero poco jugado trabajo de Carolina Illanes “Arquitectura Vernacular” es simplemente lindo pero faltó, faltó tiempo, espacio, no sé, color no, es blanco, pulcro, impecable, yo creo que al menos el doble de arquitectura para imponerse a los vecinos. No quiero escribir y destruir a nadie hoy, así que solo mencionaré el buen nombre de la mala obra de Carolina Hernandez “Un Tápiz para el MAC”, tal vez su obra se hubiera destacado positivamente, primero si hubiera estado bien montada y segundo si no hubiera estado justo al lado de Catalina Matthey y su “A menudo” un obra muy limpia y simple, un “texto” en algún “idioma” que no domino, bordado sobre papel, más bien sobre gruesos pliegos que con el texto encima parecían tamaño carta pero que ahora desde mi casa lo recuerdo y seguro eran más grandes que ese formato.

Finalmente y como me fascinan los montajes bien hechos destacaré la obra fotográfica de Paula de Solminihac “11:57:57/12:04:50” que si bien ni las fotos ni la temática me impresionó realmente el trabajo de montaje merece carita feliz, bien montadas desde el marco hasta el muro.

 Cohortes 02-07 está habierta en el MAC del forestal hasta el 25 de mayo y vale la pena verla, además pueden visitar la colección permante del Museo, es decir por $600 los adultos, podemos ver una exposición y una colección de arte 100% contemporáneo, a ver si vamos respondiendo las preguntas a las abuelas o las del jardinero de mi mamá. 

martes, 14 de abril de 2009

Calle Adentro.


Hace un tiempo que no me sentaba a escribir sobre Artes Visuales: los proyectos paralelos al ya denominado “mundillo del arte” me han comido la cabeza y el tiempo. Así también he visto mi vida social y de apreciación disminuida muy cerca del menos cero; sin embargo mantengo mi inquietud por este “universo” tangible. Es inevitable.

 El otro día iba en mi auto, cuando en una intersección, menos mal que con poca afluencia vehicular, veo a Sebastian Maquieira. Estaba terminando la jornada de clausura de su muestra en galería Moto, último día, última oportunidad de ver su obra en esa Sala. Tema aparte, me hace ver con nostalgia aquella época en que uno añoraba estos espacios, la creación de nuevos circuitos, etc. Hoy están, son buenos, funcionan y lo más importante de todo, son transversales.

 Si bien Sebastian es un joven y talentoso artista, lo que hace que suene normal que esté en este lugar “under” pero establecido, es a la vez un artista que quiera o no pertenece al otro circuito, al de las galerías del barrio alto, donde sin duda su obra pega, él y su background también lo hacen y, lo mejor de todo, sabe aprovecharlo. Dudo que un artista no quiera vivir de su trabajo, pagar sus cuentas, sus telas y materiales, sin contar con el siempre bien apreciado techo.

 Después de los saludos de rigor, esos calentitos que me recuerdan los veranos en Algarrobo, cuando éramos todos chicos, muy chicos y jugábamos Ataque, juego que por cierto nunca entendí, si alguien con paciencia se anima a hacérmelo entender, estaré encantada.

 Entro a la galería, veo detalles que hacen obras, y la primera sensación tiene que ver con la capacidad del artista de saber donde está exponiendo. Me hace sentido la instalación “Finanzas”, tres obras casi cuadradas instaladas en el piso sobre unas maderitas y apoyadas en el muro. Me recuerdan el rock and roll de los Rolling Stones, parece ser una cita gráfica, retorcida, mutada, ya no es una boca, con la lengua húmeda de los grandes del rock, estas son mandíbulas, figuras y veladuras haciendo obras. Notas musicales, escalas, partituras, hélices, número y letras; son ahora protagonistas y responsables del trabajo final.

 

Formas que forman obras.

Pintura versus dibujo.

 Ver una joven y buena pintura en bastidor es algo que hasta hace un tiempo era casi imposible de imaginar en nuestro país. Estaba totalmente lejos de las “nuevas tendencias”, lejos de la actual “avanzada”; pero Seba lo hace y lo hace bien, da gusto ver esas pinturas que tal vez al mirarlas de lejos no parecen tener un gran impacto, pero que al acercarse te pegan los detalles que la hacen obra, no son solo decorativas y eso cada una de sus pinturas lo dicen a gritos.

 En la Sala contigua y como para cerrar la bocota un rato, entramos al universo del papel, dibujos, socios de las pinturas que actuaron como espacio introductorio de éste, al menos para mí, nuevo universo de Seba Maquieira. Pocas veces me pasa que entro a una Sala y tengo que volver a hacerlo, volver a entrar y recorrer con placer el mismo espacio nuevamente, si pocas veces me pasa eso, menos son las que cada vez que vuelvo a entrar me sorprendo nuevamente, veo cosas que no había visto, como repetirse una buena peli y que al terminar te gusta un poco más que la vez anterior, como me paso con la primera temporada de Lost, que si bien sigo siendo seudo adicta ya no me provoca lo que me provocó la primera vez que la vi.

 La consecuencia pictórica en el trabajo de Sebastián hace que al ver su obra hoy, sea como ver una cadena de acontecimientos sucesivos, parte de un proceso largo, de vida, que personalmente espero seguir disfrutando.