domingo, 30 de noviembre de 2008

He visto crecer mi pelo


 De Jorge Gonzalez Lohse.

 

Despues de Cambio de aceite y Neo Pop, Coco Gonzalez deja una vara muy alta, no solo desde el punto de vista de él como artista, si no que también de él como gestor cultural, un tipo con una eficiencia y capacidad de ejecución pocas veces vista en el arte local. Como creador de obras plásticas creo que Neo pop fue un momento creativo muy alto en su carrera, con obras de gran formato y mucho pigmento se imponian ante los ojos de un público gozador y risueño, mostrándose a él y haciendo que los expectadores disfrutarán de las obras.

Con esta última exposición individual, deja atrás a los pares POP y se lanza en una aventura solitaria, si bien la muestra está muy bien montada y como lo he dicho antes, las obras bien montadas son un placer verlas, se hace mucho más placentero cuando el artista, aunque su trabajo sea consecuente y en parte respete la lógica de un proceso creativo, te sorprenda por lo menos con un pequeño detalle, con un minusculo cambio de mirada o más bien evolución en la forma, cosa que acá lamentablemente no sucede realmente; Jorge vuelve a repetir el video que le da nombre a la muestra, una proyección de fotografias editadas tipo stop motion que muestra el proceso de crecimiento de su pelo, con la tradicional canción que ya utilizó con este mismo recurso Michael Jackson, Black or white; está claro que el cantante mutante ya lo hizo y con una tecnología superior, lo que felizmente no hace que el trabajo del artista se vea pobre, ni mal ejecutado; está muy bien montado y es un detalle, importantísimo, dentro de la Sala de Galería Moro.

Seguimos con el recorrido y nos encontramos con las pinturas de Jorge, esta vez en un formato mediano, pero montadas una junto a la otra, lo que hace que se vea como una gran obra, un excelente recurso, mezclar un buen montaje, con un fin comercial, tener obras en formato vendibles. Pictórica y temáticamente graciosas, son obras que hablan de ellas mismas, de sus  personajes y del propio artista; dialogan con el expectador invitandonos a seguir recorriendo su universo propio.

Casi concluyendo el recorrido me sorprenden unos grabados que según yo, salvaron la muestra, llenos de humor, elegancia y buena factura me dejan pegada un buen rato, hasta que Jerónimo empieza a intervenir la parte objetual de la muestra, obra que vuelve  a recordarme a Neo Pop y Cambio de aceite, no necesariamente por el trabajo exclusivo de Jorge, si no por lo que los objetos significaron para esos dos proyectos, si bien éstos y la manguera de bomberos son obras en la muestra, más me parecen golpes de color, brochazos de apropiación en el espacio.

Una vez más galería Moro abre su pequeño pero acogedor, limpio, cool y bien ubicado espacio al arte joven, al arte de concepto, alternativo pero nunca tanto.

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