jueves, 2 de octubre de 2008

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Este Blog nace por mi propia necesidad de escribir sobre mi mirada del Arte, me doy cuenta que una de las carencias del medio cultural chileno es la falta de espacios de opinión. No solo se necesitan espacios expositivos para ampliar y oxigenar el circuito del arte contemporáneo nacional, también es necesario generar preguntas, debates y espacios que permitan enfrentamientos académicos e intelectuales entre los pares; saber cuanto influyen los lugares de donde uno viene frente a la mirada critica, contemplativa o indiferente que generan las obras de arte, las historias que cada uno carga, escuelas, barrios, familias, países, influyen en el momento de mirar.

Bajo estos cuestionamientos nace ésta publicación.

Así también quiero abrir una posibilidad de plantear problemáticas o asuntos que tengan que ver con la contingencia y arte nacional, como por ejemplo la moda o lo fashion en el arte; el “género” en el arte, la sexualidad y la mirada de los pares opuestos, frente a una obra.
Con respecto a esto último, es algo que me he estado cuestionando hace unos días y aunque no creo tener una respuesta concreta, sí creo tener la pregunta. Me bastó con ver dos muestras para caer en el cuestionamiento del rol de la mujer en el arte. La primera es de un hombre, Rodrigo Cabezas, que dentro de la exposición que se exhibe actualmente en nuestro Museo Nacional de Bellas Artes tiene una notable parte dedicada a lo que pintaría si fuera mujer. Lógicamente todo lo que vemos en estos muros está lleno de ironía y humor, no siendo ésta parte de “Lo que yo pintaría si fuera…” una excepción y seguramente como no soy pintora pude reírme a carcajadas sin sentirme ofendida, y realmente disfrutar de la obra.
El plantea una postura “domestico-romántica” del trabajo de las mujeres, donde la rebeldía solo queda en intento y el romanticismo en cebollada picada bien fina, llena de fetichismo y obviedad. A veces tristemente logra acercarse a obras que he visto en algunas colegas artistas y menos mal, en otras tantas, queda bien lejos; será que el arte o los artistas nacionales no quieren ver mujeres con opinión, con menos siutiquería y lejos de lo naif que tenemos en nuestro imaginario colectivo; será que muy pocas mujeres se atreven a alejarse de este lugar; será que no hay espacios suficientes como para poder mostrar más miradas que la típicamente conocida; será que a los espacios tradicionales de exhibición de obras de arte de alguna manera le acomoda esta mirada naif de las mujeres en el arte.
Esto se opone rotundamente y me sentí horriblemente machista al ver la obra de la artista boliviana Narda Alvarado, “Good, regular and bad”, donde propone ideas para hacer obras de arte, clasificándolas en buenas, regulares y malas, tal como lo dice el título de la obra, perteneciente a la actual selección de la Bienal de Sao Paulo, “Cómo vivir juntos”, que se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo en la Quinta Normal. Por un problema de cedulas, la mala ubicación de éstas y el inmenso desorden en que están ubicadas, empecé a ver su trabajo sin saber quien era él o la artista, permitiéndome esto imaginar su sexo, país y edad. Su obra, crítica al movimiento de arte actual, al “marco teórico” que tanto gusta en Chile, llena de ironía sin recato, me hizo pensar en que el artista era hombre, un latino crítico y con mucha personalidad para decir a través de la obra lo que opina del estado actual del arte, de los artistas, de sus pares, de él mismo. ¡Al finalizar el recorrido por su trabajo me vi gratamente sorprendida, era una mujer! Y sin más no pude si no abanderarme a esta dama, transformándose de inmediato en mi trabajo favorito de toda la exhibición. Es una muestra muy buena, muy completa e imperdible, pero tengo que destacarla con mención especial. Ella respondió varias de mis preguntas y me hizo creer que son más que solo unas pocas las que están saliendo de las casillas impuestas por esta sociedad machista del arte.
Ella a través de este trabajo golpea fuertemente a Rodrigo Cabezas y su mirada acerca de lo que pinta una mujer, así también golpea fuertemente a esa mirada universal que tenemos de las obras generalmente obvias y sin contenido aparente que tienen los trabajos de tantas colegas féminas. Será que nos han enseñado que solo los grandes artistas son hombres y son ellos quienes pueden criticar, reírse y plantear problemáticas reales en las obras; será que generalmente las mujeres quieren defender su rol tan fuertemente en el arte que suelen caer en observaciones obvias y poco enérgicas a la hora de crear una obra; será que el feminismo es igual o más dañino para la vida y en este caso para el arte que el machismo, para esta sociedad en que “supuestamente” somos todos iguales.



8/4/07

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