La Flor de Flor.
Hoy en día y viendo como ha evolucionado el arte local, es raro encontrarse con que la obra de una joven artista sea 100% pintura, tradicional, hasta en bastidor, es tan poco entendible para nuestra pequeña sociedad artística que creo que puede llegar a ser incluso transgresor, al menos, esa es la sensación que me dejan estas pinturas acuáticas; sin duda no necesita un sobre intervencionismo espacial para pertenecer al joven mundo del Arte local.
Florencia Onetto ha evolucionado su técnica pictórica y su temática, la primera se agradece, siempre es un placer ver como un artista es leal a sus principios, crece, evoluciona, mejora su propia técnica, se hace más matea y eso se nota en un excelente resultado plástico, la segunda siempre me ha dado un poco más de susto, creo que los artistas en general crecen dando grandes saltos que no respetan procesos, o en otros casos se quedan pegados con lo que un día funcionó; en esta muestra se ve una evolución racional en la temática y el trabajo gráfico de las obras, se alcanza a percibir como estos trabajos en relación a los de su anterior muestra han crecido, ha probado y jugado con el formato y con pequeños, casi invisibles, elementos gráficos, son pinturas menos tímidas; más pictóricas y menos teóricas. Juega con las profundidades, con los colores, no es consecuente con las formas reconocibles por el espectador, juega y pasa por encima de las normas matemáticas de proporciones.
Desde el blanco y negro de sus primeros cuadros, a los rojos furiosos de los que sucederían, hasta una amplia paleta de colores que interactúan casi perfectos, los colores se unen fiel a lo que Flor quiso hacer con sus flores y sus aguas, se mezclan y entrelazan haciendo que la Sala de Arte de Casa Colorada se empape de cálidos y fríos, de superficies y profundidades, de dobles pinturas dentro de una sola obra, es sin duda un interesante, sencillo y bello trabajo pictórico, que bordea lo naif, pero que cuando ya te estás convenciendo de que lo es, se te cruza por el frente una espina y entiendes la ironía, el doble mensaje del arte “tradicional” que nos presenta.
Vale destacar que, al menos ante mis ojos, este espacio de arte no es un lugar fácil de habitar, tiene ventanas y puertas que, de alguna manera, pueden ensuciar si el artista o curador que esté a cargo del montaje no es capaz de trabajar limpiando sus paredes, las obras pueden perderse en el camino. Camino que Florencia sorteo muy bien, sus trabajos son, indudablemente, los protagonistas en ésta Sala de Arte.
Para ver, para comprar, sin duda las obras de Florencia son bellos objetos decorativos, para empaparse de arte contemporáneo “tradicional” hay que visitar “Agua que no has de beber” en la sala de exposiciones del Museo Casa Colorada, en Merced 860.
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