
Después de hablar tanto de las galerias de Alonso de Córdova, decidí ir y ver que está pasando por esos lados. Emprendí rumbo, esperanzada de taparme la boca encontrándome con un mar de buenas exhibiciones, pero la verdad, nada me sorprendió demasiado artísticamente hablando. Claro que desde el punto de vista logístico sí me sorprendió lo caro que es estacionar y la cantidad de tiendas exclusivas que se están comiendo a los cada vez más escasos espacios dedicados a la exhibición de obras. Volviendo a esto, al estar ahí sentí que era lo mismo que había visto hace algunos meses atrás, obras para nada de mi agrado en bonitos y delicados montajes, más de lo mismo.
Eso, hasta que entramos a la única galería que se escapa de las vecinas, Tomás Andreu y su feroz Animal es por lejos un lugar que ofrece todo lo que uno quisiera ver, espacios grandes, acogedores, bien calefaccionados y lo más importantes con buenas muestras, no solo en lo visual sino que también en lo teórico y lo propositivo.
En el primer piso nos encontramos con un dúo que nos invita desde el lugar de la belleza del arte a entrar al oscuro mundo de la violencia contra la mujer. En “Morir Matando”, Alejandro Moreno y Manuela Viera Gallo desplazan este universo hostil con muy bien expuestas fotografías, vídeos e intalaciones. Generalmente, y como una opinión personal, el arte relacionado a la automutilación nunca ha sido de mi agrado y Moreno lo hace, sútil, pero ahí está, incomodando mi mirada con un pequeño vídeo donde (creo) él mismo se cose los dedos, así tal cual, aguja e hilo, freak!. Él también desplaza una cama con un texto escrito; en el se lee lo que un segundo vídeo contiene, la entrevista de una mujer expuesta al abuso de la violencia. Viera Gallo por su parte instala como si fueran móviles, platos, tazas, loza o vajilla en general, amarradas entre sí con cuerdas, las mismas con que ataron a la mujer de las fotografías, simulando ser una victima más. Lamentablemente no le creí, y toda la fortaleza de la obra se cae en una buena foto con mal contenido, la chica era linda y las cuerdas blancas, demasiado lindo e impecable para mí.
Salimos de este intento por representar violencia y llegamos a “Pride” la exposición de fotos de Cecilia Avendaño. Siento que el trabajo de ella no es fácil, por que no es lindo, no es complaciente; al contrario, con una excelente técnica fotográfica y un muy buen manejo del digital, vemos extraños personajes tatuados, pero es más que eso, están intervenidos por la mano de la artista. Ella les quitó total humanidad a sus modelos, podría ser cualquiera, pero no, no son nadie, son solo personajes que viven ahí encerrados tras el vidrio y entre un sutil marco negro. Me gustó mucho, mucho más que, aunque suene redundante, en foto, en prensa o en la web; es una obra limpia, sencilla y muy, pero muy evolucionada. La última vez que vi un trabajo de la joven Cecilia era muy distinto, iba a algún lugar, pero aún no sabia a donde. Ojalá ahora que llegó, no se pierda y sepa continuar por el buen camino. Da gusto ver a jóvenes talentos haciéndose cargo de su obra y de su mirada, por que finalmente lo que más veo acá es mirada y proposición. No salí y la olvidé: eso es bastante en la moderna sociedad en que vivimos, más si Animal tenía mucho más que entregarnos.
Así, y siendo consecuente al recorrido, nos encontramos con “Trofeo” de Pilar García – Huidobro, que con 450.000 bolitas desplazadas en la terraza contigua a Sala Cero, nos regalan brillo, contención y a mi personalmente una contenida ansiedad por tirarme y sentir el frío de estás esferas, que en su conjunta belleza y quietud sirven de respiro para lo que seguiremos viendo.
En la azotea de esta Animal nos encontramos con la joven, refrescante, divertida e irónica exhibición de Ignacio Kenfa Wong, Fabiola Alarcón, Sebastián Salfate, Enrique Flores, más el artista invitado José Tomás Bastidas, un quinteto que nos presenta su “Galería Bicentenario” (con tipografía de la Garra Blanca, buenísimo!), un trabajo que solo el contexto de la galería la hace pertenecer al mundo del Arte. Se ríen de ellos, de sus colegas, de los galeristas, del chileno futbolero, fan y televito; la representación de dos medias aguas construidas por ellos mismos con precarios elementos; nos hace entrar en el mundo del espectador de tv chatarra y del creador de la tv chatarra a través de tv. 8, dos espacios que se conjugan perfecto, un respiro que hace falta en el seriote Arte local. No se si es bueno o malo, y creo que en este caso da lo mismo. Eso lo sabremos cuando veamos el siguiente paso de estos jóvenes creadores que juegan con buenas cartas para convertirse en artistas. Ahora tienen que saber aprovechar el mazo y comprender que para sobrevivir a este mundillo, estrategia SI se necesita. Van por buen camino, da gusto ver un humor bien elaborado en el contexto en que se encuentra.
Sigan jugando!



