domingo, 28 de junio de 2009

ANIMAL


Después de hablar tanto de las galerias de Alonso de Córdova, decidí ir y ver que está pasando por esos lados. Emprendí rumbo, esperanzada de taparme la boca encontrándome con un mar de buenas exhibiciones, pero la verdad, nada me sorprendió demasiado artísticamente hablando. Claro que desde el punto de vista logístico sí me sorprendió lo caro que es estacionar y la cantidad de tiendas exclusivas que se están comiendo a los cada vez más escasos espacios dedicados a la exhibición de obras. Volviendo a esto, al estar ahí sentí que era lo mismo que había visto hace algunos meses atrás, obras para nada de mi agrado en bonitos y delicados montajes, más de lo mismo.

 Eso, hasta que entramos a la única galería que se escapa de las vecinas, Tomás Andreu y su feroz Animal es por lejos un lugar que ofrece todo lo que uno quisiera ver, espacios grandes, acogedores, bien calefaccionados y lo más importantes con buenas muestras, no solo en lo visual sino que también en lo teórico y lo propositivo.

En el primer piso nos encontramos con un dúo que nos invita desde el lugar de la belleza del arte a entrar al oscuro mundo de la violencia contra la mujer. En “Morir Matando”, Alejandro Moreno y Manuela Viera Gallo desplazan este universo hostil con muy bien expuestas fotografías, vídeos e intalaciones. Generalmente, y como una opinión personal, el arte relacionado a la automutilación nunca ha sido de mi agrado y Moreno lo hace, sútil, pero ahí está, incomodando mi mirada con un pequeño vídeo donde (creo) él mismo se cose los dedos, así tal cual, aguja e hilo, freak!. Él también desplaza una cama con un texto escrito; en el se lee lo que un segundo vídeo contiene, la entrevista de una mujer expuesta al abuso de la violencia. Viera Gallo por su parte instala como si fueran móviles, platos, tazas, loza o vajilla en general, amarradas entre sí con cuerdas, las mismas con que ataron  a la mujer de las fotografías, simulando ser una victima más. Lamentablemente no le creí, y toda la fortaleza de la obra se cae en una buena foto con mal contenido, la chica era linda y las cuerdas blancas, demasiado lindo e impecable para mí.

Salimos de este intento por representar violencia y llegamos a “Pride” la exposición de fotos de Cecilia Avendaño. Siento que el trabajo de ella no es fácil, por que no es lindo, no es complaciente; al contrario, con una excelente técnica fotográfica y un muy buen manejo del digital, vemos extraños personajes tatuados, pero es más que eso, están intervenidos por la mano de la artista. Ella les quitó total humanidad a sus modelos, podría ser cualquiera, pero no, no son nadie, son solo personajes que viven ahí encerrados tras el vidrio y entre un sutil marco negro. Me gustó mucho, mucho más que, aunque suene redundante, en foto, en prensa o en la web; es una obra limpia, sencilla y muy, pero muy evolucionada. La última vez que vi un trabajo de la joven Cecilia era muy distinto, iba a algún lugar, pero aún no sabia a donde. Ojalá ahora que llegó, no se pierda y sepa continuar por el buen camino. Da gusto ver a jóvenes talentos haciéndose cargo de su obra y de su mirada, por que finalmente lo que más veo acá es mirada y proposición. No salí y la olvidé: eso es bastante en la moderna sociedad en que vivimos, más si Animal tenía mucho más que entregarnos.

Así, y siendo consecuente al recorrido, nos encontramos con “Trofeo” de Pilar García – Huidobro, que con 450.000 bolitas desplazadas en la terraza contigua a Sala Cero, nos regalan brillo, contención y a mi personalmente una contenida ansiedad por tirarme y sentir el frío de estás esferas, que en su conjunta belleza y quietud sirven de respiro para lo que seguiremos viendo.

En la azotea de esta Animal nos encontramos con la joven, refrescante, divertida e irónica exhibición de Ignacio Kenfa Wong, Fabiola Alarcón, Sebastián Salfate, Enrique Flores, más el artista invitado José Tomás Bastidas, un quinteto que nos presenta su “Galería Bicentenario” (con tipografía de la Garra Blanca, buenísimo!), un trabajo que solo el contexto de la galería la hace pertenecer al mundo del Arte. Se ríen de ellos, de sus colegas, de los galeristas, del chileno futbolero, fan y televito; la representación de dos medias aguas construidas por ellos mismos con precarios elementos; nos hace entrar en el mundo del espectador de tv chatarra y del creador de la tv chatarra a través de tv. 8, dos espacios que se conjugan perfecto, un respiro que hace falta en el seriote Arte local. No se si es bueno o malo, y creo que en este caso da lo mismo. Eso lo sabremos cuando veamos el siguiente paso de estos jóvenes creadores que juegan con buenas cartas para convertirse en artistas. Ahora tienen que saber aprovechar el mazo y comprender que para sobrevivir a este mundillo, estrategia SI se necesita. Van por buen camino, da gusto ver un humor bien elaborado en el contexto en que se encuentra.

Sigan jugando!

Así pues terminamos este viaje por el Arte en el barrio de los galerístas. Vayan, visiten, jueguen y toquen mientras se pueda, que el Arte está ahí para gozarlo.

lunes, 22 de junio de 2009

28a Bienal de Sao Paulo (En Chile)

“ACADEMIABIERTA”

 Esta última versión de la célebre Bienal de Sao Paulo, ha sido sobre todo y por decir lo menos, “especial”, desde el inicio en su ciudad natal hasta el aterrizaje en nuestra Capital.

Está demás decir que más allá de toda polémica curatorial (a cargo de Ivo Mesquita y Ana Paula Cohen), marcada por la “exclusiva” convocatoria, (este año fueron 41 los artistas invitados a participar, bastante más, por cierto, de lo que se había dicho en un inicio, un mito urbano, acogiéndose a la propuesta de Mesquita), hablaba de una Bienal sin obras, ni artistas, sólo muros, salas de artes sin ser “habitadas”, intervenidas, por estos trabajadores de lo estético; en fin, demasiado contemporáneo y moderno para mí.

Pues bien no fue así; se invitaron a destacados artistas, los mínimos posibles para participar en Sao Paulo, por lo que, los que llegaron a nuestro Museo de Arte Contemporáneo en Quinta Normal, son aún menos, solo cinco, más un extracto de “Vídeo Lounge”, y es acá cuando vuelve a mi cabeza esa frase que se usa tanto, pero muchas veces no muy bien, “menos es más”… O “mejor”, diría yo, en este caso.

 Me hace sentido que una Bienal potencie obras más que artistas, “los más destacados del año”, aunque esto genere entre ellos mismos, polémicas, movimientos, ocupaciones de espacios públicos a modo de manifestación artística (destacadas y necesarias, por cierto). En cuanto a esto, el edificio de Sao Paulo se lleno de intervenciones de todo tipo, y ver q en nuestro país se este generando algo similar es conmovedor, ver como jovenes creadores intervienen los espacios públicos institucionalizados como nuestro Museo es maravilloso. Estos lugares, al menos en nuestro país, no son visitados con demasiada  frecuencia; falta mayor difusión, motivación o “acción”  para que TODOS participemos de este, “nuestro” espacio,visitemos las muestras y veamos como jóvenes se toman el frontis del Museo y trabajan sin ego aparente y casi sin autoría, en un panel – de 3 x 6 mts.- que es intervenido con obras, sobre obras y sobre más obras.

Cada uno de los convocados realiza una pintura sobre el trabajo del artista anterior.

Además de este gran panel, hay proyección de video arte y animación,  Arte Sonoro, y música experimental hecha por jóvenes artistas –y otros no tanto-, planteando nuevas formas de expresar visualidad. Todo esto le da vida al espacio, nos invita a habitar la institución, hacernos cargo de ella, a vivirla, olerla y escucharla, sin mirarla con ese sobre respeto autoritario que las instituciones suelen tener en Chile; además nos invita a hacerlo desde el “Arte Contemporáneo”, así tal cual, así como se llama nuestro Museo en Quinta Normal.

Luego de evidenciar como el arte joven se toma el frontis, entramos, y a diferencia del año pasado, no vemos el hall y las salas del primer piso impregnadas de Contemporaneidad, ahora ésta “celebre” muestra sólo se encuentra en el segundo piso.

Subo expectante, el año anterior salí y volví a entrar un par de veces, la muestra me dejó pensando muchas cosas y necesité encontrar respuestas ahí mismo; no quería verme influenciada por mi anterior experiencia, pero era inevitable olvidar el impacto que causo en mí aquella curatoría.

Una Bienal bastante más austera visualmente, es la primera impresión que me dio; pero al comenzar el recorrido fui encontrando en la sutileza, la elegancia y pulcritud de cada uno de los montajes un universo paralelo, olvide la 27ª Bienal y disfrute sin prejuicios ni recuerdos lo que ésta tiene para ofrecernos, grandes artistas, con obras de calidad no solo desde el punto de vista plástico, si no que también teórico y vivencial.         

Partí el recorrido con la impecable obra de Vibeke Tandberg, un homenaje al libro de Albert Camus “El extranjero”, alfabéticamente ordenadas todas y cada una de las palabras que componen la historia, pegadas individualmente sobre un papel como soporte, y enmarcadas en madera, sencillo y muy pulcro. Una obra musical, que evoca un solemne movimiento, un trabajo bello, limpio, inteligente y poco pretencioso, un diccionario “extranjero” directo al muro.

Continuando con el recorrido nos encontramos con la recolección de piedras chilenas hecha por Joao Modé, un montaje literalmente terrenal, las piedras desplazadas en el suelo, haciendo pequeños recorridos y formas; las ventanas están abiertas y es parte de la propuesta del artista para esta exposición. Imagino que la idea es que la obra se vea intervenida por el recién pasado otoño Santiaguino, permitiendo que entren las hojas que no quieren perderse esta obra.

En la sala continua, nos encontramos con un vídeo del mismo artista, muy sutil, que te permite cerrar el círculo y entender de alguna manera, el concepto de la obra. Al ver los cortos vídeos pensé que tal vez debería haberlos visto primero, seguramente lo hubiera entendido mejor.

Acá es cuando bajo la primera mirada, el orden de los factores sí altera el producto.

Junto a ésta, nos encontramos con otra sala dedicada 100% al Vídeo Arte “Vídeo Lounge”, curatoría realizada por el Brasilero Wagner Morales.

Esta pequeña selección muestra una serie de vídeos históricos presentados en Sao Paulo. Vale la pena sentarse y verlos todos. Bien musicalizados, graciosos, impactantes, efectistas son algunos de los adjetivos que destaco en ésta instancia expositiva. De todos destacaré dos que fueron los que más me gustaron de principio a fin, por supuesto la serie de vídeos de Juan Downey, Lotty Rosenfeld y el documental de Charles Bronson realizado por Carlos Flores. Dentro de esto, está también el registro de la performance/happening de Carlos Leppe; sin duda sentarse y verlo es un gusto histórico que estando ahí no se puede perder.

Lo bueno, es que como no va mucha gente, no hay fila, por lo que los dos audífonos que hay funcionan perfecto.

El otro vídeo que me pareció destacable, fue el de Arni y Kinski, en donde la mismísima Bjork canta una surrealista búsqueda acuática, todo lo que diga es poco o raro, sólo los invito a sentarse, ver y escuchar.

Continuando el recorrido de la Bienal, que el Museo de Arte Contemporáneo curó para nosotros, entramos al mundo o al día de Sophie Calle, una francesa que nos invita a vivir junto con ella la experiencia que su madre le impuso, ser seguida y fotografiada por un detective. Acá encontramos un texto, o más bien un cuento que narra ese histórico día y las fotos tomadas por el no muy experto en el área “detective”, es un montaje que a pesar de estar sobre muros negros me pareció delicado, un aire fresco en el recorrido, si bien la obra no logra imponerse realmente, funciona y sin saber mucho por que, es una de las que más me gusto, seguramente por mi adoración a la fotografía. Buenas o malas la amo y fotografía con cuento, son mi absoluta debilidad.

Junto a Sophie, en la Sala “del lado” vemos primero, un vídeo del español Javier Peñafiel, vídeo que me pareció muy atractivo visualmente, pero que no me hizo quedar pegada mirándolo, hasta que continué viendo su trabajo y me encuentro con unos plintos, sobre ellos, unas agendas de “caducidad de los tiempos drásticos”, en la que habla de temas tan contingentes como los caprichos institucionales y el melodrama sentimental, además de dividir los días en “Días similares”, “Días propios”, “Días impropios”, “Días comunes” y “Días plurales”; GE – NIAL, bien hecha, bonita y lo mejor de todo, te la puedes llevar a tu casa, al menos cuando yo pasé por ahí habían varias a modo de souvenir (espero!, no me gustaría haber cometido un hurto). Después de estar en esta sala, te quedas con la sensación de haber visto y leído lo que tanta falta le hace al arte, ser directos y “menos serios”, un poco de humor, de reírse de sí mismo y del medio que rodea a este cruel mundillo.

Para rematar esta especial curatoría, nos encontramos con el único chileno en esta Bienal, nuestro Carlos Navarrete, que además de hacer unas impecables vitrinas, entretenidas, graciosas, casi conmovedoras, nos abre su corazón, su mundo, su recorrido como artista en esta muestra llamada “Fragmentos de un archivo”, con ese nombre lo dice todo. ¡Gracias Carlos por este regalo! Solo hay que ir, verla y gozarla; todo lo que pueda decir es poco, fome o sin sentido.

Así termina el recorrido por nuestro Museo de Arte Contemporáneo en Quinta Normal, los invito a visitarlo, a experimentar con los artistas que se están tomando el frontis y a entrar a las Salas, vivir y sentir como el arte contemporáneo se apodera de nuestros espacios y nos permite intentar comprenderlo y con seguridad vivirlo en primera persona.

No se queden abajo de este tren, vivamos el arte visitando las muestras, compartiendo con los artistas, experimentando junto a ellos y al resto de nosotros, los humanos comunes, esta experiencia que la 28ª Bienal de Sao Paulo nos regala en Chile.

miércoles, 6 de mayo de 2009

COHORTES 2002-2007


Llevo muchos días pensando en como escribir este texto, sin escribir lo mismo que la docena de comentarios que ya se han publicado de ésta muestra, nada menor por cierto, en fin, me parece muy poco atractivo para mí y para los que leen esta columna escribir descriptivamente algo que seguramente ya leyeron o vieron personalmente (espero). 

Esta exposición se justifica desde varios lugares pero finalmente es solo uno el que verdaderamente la valida; la buena elección de jovenes futuros “artistas” que entraron a estudiar Bellas Artes a la Universidad de Chile, espacio académico que funciona de la mano con nuestro Museo de Arte Contemporáneo, digo nuestro, por que aunque sea de la Chile creo que todos los que podemos ir y visitar muestras muchas veces mejores que ésta,  somos un poco dueños, un poco responsables de un espacio de Arte Contemporáneo en nuestra cápital; cada día más llena de nuevos espacios de Arte joven, por lo mismo uno institucionalizado, al menos, marcará la pauta o limitará lo que ultimamente he oido cuestionar con frecuencia, qué hace que una obra contemporánea sea o no sea obra de Arte (shit, cómo se sabe, como sabe mi abuela o el jardinero de mi mamá?), ahí es donde los espacios entran en juego y son protagonistas, creo yo, ahí es donde se valida al artista, a su obra y la contextualiza dentro de un marco. Por más que sea un muestra de arte joven, es de jovenes que pudieron entrar al Mac además de a galerias “institucionalizadas” o no.

Es una exposición, y como no quiero hacer un texto descriptivo, solo mencionaré lo que más llamo mi atención, de extremos y muy pocas medias tintas, a Joaquín Ortuzar, seguramente por mi carente vida social este último tiempo, no lo conocía para nada, de hecho de él solo conozco “Estatus quo”, que más allá del nombre, no muy de mi agrado, es un trabajo bello, limpio, imponente, que permite distintas miradas y hace que lo que haya  a su alrededor salga bastante perjudicado, en este caso una mancha en el suelo, que menos mal se perjudicó sola y no fue éste femenino trabajo de Joaquin, el responsable. Una silla queriendo despegar del piso y miles de letras de madera rojas, pequeñas, pareciendo ser únicas, que sí pudieron despegar.

Otro trabajo que me gustó mucho fue el de Rosario Carmona, además del nombre que está vez si me mató “aburrimiento profundo”, la obra es simple, limpia, al parecer este último tiempo me importa mucho la limpieza; creativa, está compuesta por pedazos de animales de plásticos, de esos con que juegan los niños y no tan niños, pegados en el muro haciendo una fauna artificial en 2D. Estas dos obras son las que más destaco en cuanto a la relación piezas, montaje, resultado final.

Por su puesto el impecable pero poco jugado trabajo de Carolina Illanes “Arquitectura Vernacular” es simplemente lindo pero faltó, faltó tiempo, espacio, no sé, color no, es blanco, pulcro, impecable, yo creo que al menos el doble de arquitectura para imponerse a los vecinos. No quiero escribir y destruir a nadie hoy, así que solo mencionaré el buen nombre de la mala obra de Carolina Hernandez “Un Tápiz para el MAC”, tal vez su obra se hubiera destacado positivamente, primero si hubiera estado bien montada y segundo si no hubiera estado justo al lado de Catalina Matthey y su “A menudo” un obra muy limpia y simple, un “texto” en algún “idioma” que no domino, bordado sobre papel, más bien sobre gruesos pliegos que con el texto encima parecían tamaño carta pero que ahora desde mi casa lo recuerdo y seguro eran más grandes que ese formato.

Finalmente y como me fascinan los montajes bien hechos destacaré la obra fotográfica de Paula de Solminihac “11:57:57/12:04:50” que si bien ni las fotos ni la temática me impresionó realmente el trabajo de montaje merece carita feliz, bien montadas desde el marco hasta el muro.

 Cohortes 02-07 está habierta en el MAC del forestal hasta el 25 de mayo y vale la pena verla, además pueden visitar la colección permante del Museo, es decir por $600 los adultos, podemos ver una exposición y una colección de arte 100% contemporáneo, a ver si vamos respondiendo las preguntas a las abuelas o las del jardinero de mi mamá. 

martes, 14 de abril de 2009

Calle Adentro.


Hace un tiempo que no me sentaba a escribir sobre Artes Visuales: los proyectos paralelos al ya denominado “mundillo del arte” me han comido la cabeza y el tiempo. Así también he visto mi vida social y de apreciación disminuida muy cerca del menos cero; sin embargo mantengo mi inquietud por este “universo” tangible. Es inevitable.

 El otro día iba en mi auto, cuando en una intersección, menos mal que con poca afluencia vehicular, veo a Sebastian Maquieira. Estaba terminando la jornada de clausura de su muestra en galería Moto, último día, última oportunidad de ver su obra en esa Sala. Tema aparte, me hace ver con nostalgia aquella época en que uno añoraba estos espacios, la creación de nuevos circuitos, etc. Hoy están, son buenos, funcionan y lo más importante de todo, son transversales.

 Si bien Sebastian es un joven y talentoso artista, lo que hace que suene normal que esté en este lugar “under” pero establecido, es a la vez un artista que quiera o no pertenece al otro circuito, al de las galerías del barrio alto, donde sin duda su obra pega, él y su background también lo hacen y, lo mejor de todo, sabe aprovecharlo. Dudo que un artista no quiera vivir de su trabajo, pagar sus cuentas, sus telas y materiales, sin contar con el siempre bien apreciado techo.

 Después de los saludos de rigor, esos calentitos que me recuerdan los veranos en Algarrobo, cuando éramos todos chicos, muy chicos y jugábamos Ataque, juego que por cierto nunca entendí, si alguien con paciencia se anima a hacérmelo entender, estaré encantada.

 Entro a la galería, veo detalles que hacen obras, y la primera sensación tiene que ver con la capacidad del artista de saber donde está exponiendo. Me hace sentido la instalación “Finanzas”, tres obras casi cuadradas instaladas en el piso sobre unas maderitas y apoyadas en el muro. Me recuerdan el rock and roll de los Rolling Stones, parece ser una cita gráfica, retorcida, mutada, ya no es una boca, con la lengua húmeda de los grandes del rock, estas son mandíbulas, figuras y veladuras haciendo obras. Notas musicales, escalas, partituras, hélices, número y letras; son ahora protagonistas y responsables del trabajo final.

 

Formas que forman obras.

Pintura versus dibujo.

 Ver una joven y buena pintura en bastidor es algo que hasta hace un tiempo era casi imposible de imaginar en nuestro país. Estaba totalmente lejos de las “nuevas tendencias”, lejos de la actual “avanzada”; pero Seba lo hace y lo hace bien, da gusto ver esas pinturas que tal vez al mirarlas de lejos no parecen tener un gran impacto, pero que al acercarse te pegan los detalles que la hacen obra, no son solo decorativas y eso cada una de sus pinturas lo dicen a gritos.

 En la Sala contigua y como para cerrar la bocota un rato, entramos al universo del papel, dibujos, socios de las pinturas que actuaron como espacio introductorio de éste, al menos para mí, nuevo universo de Seba Maquieira. Pocas veces me pasa que entro a una Sala y tengo que volver a hacerlo, volver a entrar y recorrer con placer el mismo espacio nuevamente, si pocas veces me pasa eso, menos son las que cada vez que vuelvo a entrar me sorprendo nuevamente, veo cosas que no había visto, como repetirse una buena peli y que al terminar te gusta un poco más que la vez anterior, como me paso con la primera temporada de Lost, que si bien sigo siendo seudo adicta ya no me provoca lo que me provocó la primera vez que la vi.

 La consecuencia pictórica en el trabajo de Sebastián hace que al ver su obra hoy, sea como ver una cadena de acontecimientos sucesivos, parte de un proceso largo, de vida, que personalmente espero seguir disfrutando.

domingo, 30 de noviembre de 2008

He visto crecer mi pelo


 De Jorge Gonzalez Lohse.

 

Despues de Cambio de aceite y Neo Pop, Coco Gonzalez deja una vara muy alta, no solo desde el punto de vista de él como artista, si no que también de él como gestor cultural, un tipo con una eficiencia y capacidad de ejecución pocas veces vista en el arte local. Como creador de obras plásticas creo que Neo pop fue un momento creativo muy alto en su carrera, con obras de gran formato y mucho pigmento se imponian ante los ojos de un público gozador y risueño, mostrándose a él y haciendo que los expectadores disfrutarán de las obras.

Con esta última exposición individual, deja atrás a los pares POP y se lanza en una aventura solitaria, si bien la muestra está muy bien montada y como lo he dicho antes, las obras bien montadas son un placer verlas, se hace mucho más placentero cuando el artista, aunque su trabajo sea consecuente y en parte respete la lógica de un proceso creativo, te sorprenda por lo menos con un pequeño detalle, con un minusculo cambio de mirada o más bien evolución en la forma, cosa que acá lamentablemente no sucede realmente; Jorge vuelve a repetir el video que le da nombre a la muestra, una proyección de fotografias editadas tipo stop motion que muestra el proceso de crecimiento de su pelo, con la tradicional canción que ya utilizó con este mismo recurso Michael Jackson, Black or white; está claro que el cantante mutante ya lo hizo y con una tecnología superior, lo que felizmente no hace que el trabajo del artista se vea pobre, ni mal ejecutado; está muy bien montado y es un detalle, importantísimo, dentro de la Sala de Galería Moro.

Seguimos con el recorrido y nos encontramos con las pinturas de Jorge, esta vez en un formato mediano, pero montadas una junto a la otra, lo que hace que se vea como una gran obra, un excelente recurso, mezclar un buen montaje, con un fin comercial, tener obras en formato vendibles. Pictórica y temáticamente graciosas, son obras que hablan de ellas mismas, de sus  personajes y del propio artista; dialogan con el expectador invitandonos a seguir recorriendo su universo propio.

Casi concluyendo el recorrido me sorprenden unos grabados que según yo, salvaron la muestra, llenos de humor, elegancia y buena factura me dejan pegada un buen rato, hasta que Jerónimo empieza a intervenir la parte objetual de la muestra, obra que vuelve  a recordarme a Neo Pop y Cambio de aceite, no necesariamente por el trabajo exclusivo de Jorge, si no por lo que los objetos significaron para esos dos proyectos, si bien éstos y la manguera de bomberos son obras en la muestra, más me parecen golpes de color, brochazos de apropiación en el espacio.

Una vez más galería Moro abre su pequeño pero acogedor, limpio, cool y bien ubicado espacio al arte joven, al arte de concepto, alternativo pero nunca tanto.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Punk Remake


Primera versión.

 

Esta nueva juntada expositiva de artistas jóvenes, similar a No Más Clavos, que se realiza en una gran casa del barrio Brasil, es un referente claro que los “personajes” que están recién comenzando a trabajar en este mundillo del arte, no esperarán ser acepados por Rosita Lira ni Isabel Aninat, por nombrar solo a un par de los rostros emblemáticos del arte comercial y elitista del barrio alto, que aunque unas pocas veces me he encontrado con muy buenas exposiciones, también me he encontrado, otras tantas, con más de lo mismo, como si en ese sector el arte no quisiera refrescarse.

En el otro extremo de la capital, nos encontramos con otro caso, casi igual de extremista, jóvenes jugando a hacer arte joven, contemporáneo, no realmente contestatario, donde la mayoría de las obras no son de gran nivel, por lo que las buenas resaltan y se agradecen, con una lista de pocos destacados artistas, nos volvemos a encontrar con el “caballero” del arte under chileno, Víctor Hugo Bravo, nos regala la intervención de una pieza, un buen trabajo, muy bien acabado y en el cual se ve que los años de circo valen a la hora de montar en cualquier lugar y espacio físico, además sabe como incluirle a la obra dispositivos, tipo postales, que promocionan sus trabajos y el de los amigos. Lejos, el que mejor aprovecho el espacio y la coyuntura, realmente impresionante el poder de convocatoria, creo que muchos de los lugares institucionalizados quisieran un respaldo tan alto y tan fashionista, sin duda, la inauguración con los mejores look que he ido, se ve que los jóvenes no solo están creando obras expositivas, si no que ellos mismos, son también, su propia obra.

Por otro lado y como la única obra que destacaría realmente, nos encontramos con una muralista joven, graciosa y pulcra, Francisca Vilches hace una parodia a la contingencia del barrio Brasil, compra y venta de nuevos deptos, chicos, incómodos, habitables solo por un corto tiempo pero publicitado por gente que está “súper feliz” de haberse endeudado por años de años; ella maneja perfecto la técnica del mural, se nota y se agradece, trabaja con colores clásicos en un formato que también podríamos llamar clásico, donde es la temática la que corta el hielo; Francisca incluyo en su obra una instalación, se desplaza antes del mural, un living horrendo, de mal gusto, ironizando con los tipos del mural, que pintan lo que a Fran le falto; a mi personalmente el trabajo instalatorio no me gusto, y no por que el living fuera de mal gusto, si no por que me parece que sobraba, estaba todo dicho, no había para que decir más; se le cae el carnet, los años de practica en exposiciones le enseñaran que al igual que en la moda, muchas veces, menos es más.

Eran alrededor de 10 los participantes, de los cuales solo un par hicieron Obra, la verdad es que siento que ésta primera versión de Punk remake fue solo aprovechada por VHB y Fran Vilches como artistas; Sara, la dueña del espacio, también es la que desde el silencio de la gestión se destaca de sobre manera, por que más que ir a buscar obras de calidad a estos lugares, uno va por que algo está pasando, hay un movimiento silencioso que se está gestando; sin duda con mejor difusión logrará generar un necesario espacio alternativo. Menciono lo de la difusión por que siento que los artistas y gestores jóvenes están solo haciendo arte y generando espacios para ellos mismos, con lo que consiguen, desde el otro extremo, ser igual o más elitistas que las señoras inicialmente mencionadas, el arte no puede ser solo para los que sabemos de arte, ni tampoco podemos separarlo por sectores, los comerciales y los… alternativos?, es absurdo; alguien tiene que hacer el cambio; también debemos comprender que para vivir en una sociedad más evolucionada, necesitamos TODOS relacionarnos con lo estético, es una herramienta para salir de la pobreza, de la mediocridad y como personas activas deben tomarlo en cuenta, hagan que estos espacios se conozcan.

Hagan ruido!

miércoles, 8 de octubre de 2008

Agua que no haz de beber


La Flor de Flor.

Hoy en día y viendo como ha evolucionado el arte local, es raro encontrarse con que la obra de una joven artista sea 100% pintura, tradicional, hasta en bastidor, es tan poco entendible para nuestra pequeña sociedad artística que creo que puede llegar a ser incluso transgresor, al menos, esa es la sensación que me dejan estas pinturas acuáticas; sin duda no necesita un sobre intervencionismo espacial para pertenecer al joven mundo del Arte local.

Florencia Onetto ha evolucionado su técnica pictórica y su temática, la primera se agradece, siempre es un placer ver como un artista es leal a sus principios, crece, evoluciona, mejora su propia técnica, se hace más matea y eso se nota en un excelente resultado plástico, la segunda siempre me ha dado un poco más de susto, creo que los artistas en general crecen dando grandes saltos que no respetan procesos, o en otros casos se quedan pegados con lo que un día funcionó; en esta muestra se ve una evolución racional en la temática y el trabajo gráfico de las obras, se alcanza a percibir como estos trabajos en relación a los de su anterior muestra han crecido, ha probado y jugado con el formato y con pequeños, casi invisibles, elementos gráficos, son pinturas menos tímidas; más pictóricas y menos teóricas. Juega con las profundidades, con los colores, no es consecuente con las formas reconocibles por el espectador, juega y pasa por encima de las normas matemáticas de proporciones.

Desde el blanco y negro de sus primeros cuadros, a los rojos furiosos de los que sucederían, hasta una amplia paleta de colores que interactúan casi perfectos, los colores se unen fiel a lo que Flor quiso hacer con sus flores y sus aguas, se mezclan y entrelazan haciendo que la Sala de Arte de Casa Colorada se empape de cálidos y fríos, de superficies y profundidades, de dobles pinturas dentro de una sola obra, es sin duda un interesante, sencillo y bello trabajo pictórico, que bordea lo naif, pero que cuando ya te estás convenciendo de que lo es, se te cruza por el frente una espina y entiendes la ironía,  el doble mensaje del arte “tradicional” que nos presenta.

Vale destacar que, al menos ante mis ojos, este espacio de arte no es un lugar fácil de habitar, tiene ventanas y puertas que, de alguna manera, pueden ensuciar si el artista o curador que esté a cargo del montaje no es capaz de trabajar limpiando sus paredes, las obras pueden perderse en el camino. Camino que Florencia sorteo muy bien, sus trabajos son, indudablemente, los protagonistas en ésta Sala de Arte.

Para ver, para comprar, sin duda las obras de Florencia son bellos objetos decorativos, para empaparse de arte contemporáneo “tradicional” hay que visitar “Agua que no has de beber” en la sala de exposiciones del Museo Casa Colorada, en Merced 860.